martes, 1 de septiembre de 2026

SELECCIÓN POEMAS DEL LIBRO "PAISAJES DEL CIELO INFERIOR" (Editorial Una Casa de cartón 2026)

 

Los siguientes textos son recopilados del libro "Paisajes del Cielo Inferior" publicado por Joel González y Editorial "Una casa de cartón" en Julio del 2026.


YO VI CUANDO CASZELY PERDIÓ EL PENAL

 

Yo vi cuando Caszely perdió el penal.

Frente a la pantalla en blanco y negro

no había espacio para la dictadura ni para las tareas de la escuela.


Caszely concentraba su mirada en el balón

cavilando en cual de los ángulos del pórtico

clavaría su certera estocada.

 

Eso era solo un ejercicio para el Rey del metro cuadrado

quien acostumbraba a dejar algunos segundos

de silencio paralizante para atemorizar al portero.

 

En su crespa cabeza fría

no había espacio para el operario del matadero,

la casera de la vega chica,

los presos políticos,

ni para mis ojos que por un instante se cerraron

al mismo tiempo que apretaba mis puños

como en señal de paroxismo religioso.

 

Tenía ocho años cuando Caszely perdió el penal

y sin divagaciones intelectuales creía firmemente que la fe

era un depositario intermitente

de las esperanzas colectivas,

sin embargo, a pesar de ello

el Chino desvió su suerte y dejó de ser para nosotros

la única esperanza vigente capaz de hacernos olvidar

por un instante

que la miseria y la muerte

eran el pan que silenciosamente se engullía

en las húmedas casas de mi país.



POZA PARAÍSO 1980

 

La extensión del paraíso

era delimitada al sur

por el acceso a la poza

bajando desde calle Andrés Bello.

 

Al norte era el sauce más frondoso

el que señalaba el antiguo ingreso

para ángeles y querubines

que con sus flotadores y hawaianas

se apropiaban de la eternidad de aquél verano.

 

Algunos postulantes al paraíso

esperaban su turno haciendo patitos desde la orilla,

mientras otros lo hacían contando los pirgüines

atrapados en una oxidada lata de conservas.

 

 

RAIN IN THE WEST

 

Cuando algo de sol aún brillaba en las pistolas

y al sentirse rodeado por tantos tipos de armas tomar,

bajó la guardia,

miró en sus ojos una nube vacilante

y como si fuese un último deseo

lentamente, casi con arrogancia, encendió un cigarrillo,

se sacudió las botas y las gotas de whisky de la barba.

 

 Unos minutos más tarde su cadáver

sería arrastrado por un caballo chúcaro

para escarnio de todo el pueblo.

 

Sería la primera lluvia del año en el oeste,

la primera desde la gran sequía,

la primera antes de que me decidiese

a apagar la televisión.



El NEGACIONISTA

 

No importa lo que digas

hubo un contexto,

se trataba de una guerra

contra una horda de marxistas

que estaban reventando el país,

fue absolutamente justificado,

había que exterminar a los vínculos sediciosos de la URSS,

todos ellos bien muertos están,

repartían armas a los niños en las poblaciones,

el Plan Z estaba a la vuelta de la esquina,

esa manga de cobardes

huyó a pie por el paso los libertadores,

los únicos muertos fueron nuestros valientes soldados que jamás,

pero jamás usaron sus armas sin el fin último de abrazar a la patria,

si no, pregúntele a La Segunda.

 

 

 ZONA DE SACRIFICIO

 

1

 La escuela cerró sus ventanas

mientras la invisible pestilencia química

recorría sus pulmones.

 

Un sudor frío abrazado por la náusea

les recordaba que el azul del cielo visto desde el patio

era perforado por una gran chimenea gris

que escupía hollín sobre los techos del pueblo.

 

La conjunción de gases de origen desconocido

fragiliza aún más sus diminutas existencias

atravesando con dagas de dióxido de azufre

los pequeños cuerpos desde siempre contaminados.

 

A los abuelos se les habló de empleo y prosperidad

cuando unos señores de negocio

y otros súbditos de algún gobierno

desperdigaron el gris sarcófago industrial

sobre la floreciente bahía,

sin mencionar

que la riqueza de unos pocos

siempre es a costa

del sacrificio de otros tantos,

otros y otras que en la bahía

veían obscurecer la arena

con residuos de carbón

mientras los pescadores

perdían sus redes

en el espeso petróleo.


2

 

 En mis células se estancan

residuos de material particulado,

vinieron probablemente del aire,

del agua de los pozos

o de la tierra de la siembra,

transitan por el torrente sanguíneo

hasta alojarse en mis pulmones

y comprimir la respiración

con sedimentos de hollín.

 

Vivo hace 40 años a metros de la caleta,

he visto morir a varios vecinos

mucho antes de que sus hijos

pudieran contener en un abrazo

el anuncio de su partida.

 

Recuerdo mi cuerpo cubierto de carbón

cada vez que me sumergía en la playa

para extender los brazos

en el medio de la espesa marea

buscando el escamoso cuerpo

de mi sirena predilecta.

 

Hoy levanto la cabeza

y las fumarolas de las inmensas chimeneas

no dan alternativa al aire

que huye buscando otras bahías

abrazadas por mejores valles.

 

Mañana vendrán ministros con inservibles anuncios

escoltados por representantes de una nueva multinacional

que prometen pavimentar el viejo pasaje de tierra

y regalar camisetas para el próximo campeonato.



REDOLÉS

 

 Redolés cantaba su prédica dominguera

antes de dar de comer

a ese enorme gato blanco llamado supertanker

¿“qué será de mi torturador, qué será de mi torturador”?

 

Mauricio, asumo que coincidimos

en que no hay respuesta legítima

para entender que los torturadores de muchos

sigan gozando de los privilegios

de un selectivo anonimato

y de la inoperancia vergonzosa

de la justicia,

es así como se les puede ver

arqueando sus espaldas

para dar de comer a las palomas en una plaza pública,

como almaceneros

en el negocio del pueblo,

comprando papas fritas para sus nietos en el patio de comidas,

trabajando en un ministerio,

militando en un partido político,

paseando por los pasillos

de algún municipio,

dorando sus espaldas

en las arenas de una exclusiva playa,

apostando a las carreras de caballo,

bebiendo hasta perder la conciencia,

recibiendo la comunión

y donando el diezmo,

trabajando de guardia de seguridad

en un centro comercial,

trasladando a sus olvidadas víctimas en un taxi

hasta el mismo domicilio

desde donde fueron secuestradas

para ser llevadas a punta de patadas

al subterráneo mal oliente

de alguna casona santiaguina.

 

¿Qué será de mi torturador?

¿Qué será de mi torturador?

era la antífona de Redolés

antes de continuar con ese Blues capitalino

oriundo de un bello barrio,

probablemente su torturador

seguirá acomodado

a la conveniencia del caprichoso olvido

o estará sumido bajo un impulso suicida

tras la abrupta develación

de su profunda bestialidad,

quizás mirará a sus vecinos

con esa orgiástica sonrisa

que cristaliza su desdentada boca

cada vez que recuerde

con sentida nostalgia

los electrodos en los testículos

de algún marxista mal parido.


Fotografías, gentileza de Patricio Quiroz 







 

 

 



 

 

 

 

 


 

 


domingo, 25 de diciembre de 2022

ZONA TÍPICA, oportunidad invisible para los agoreros del fracaso

 

El pasado miércoles el Consejo de Monumentos Nacionales aprobó la solicitud de declaratoria de Zona Típica para la Avenida Urmeneta de Limache, deliberación que reconoce el estrecho vínculo que existe entre el paisaje natural que otorga la arboleda de la Avenida con la amplitud de sus veredas, sus acequias y viviendas que confluyen como parte armónica de su diseño, integrando además al Parque Brasil dentro del polígono de protección. Sin duda que la decisión del CMN llenó de satisfacción no solo a quienes asistieron para exponer en defensa de esta propuesta de declaratoria, sino también a cientos de Limachinos y Limachinas que han visto por años como el avance desregulado de las inmobiliarias ha ido apropiándose de los espacios urbanos y naturales de nuestra comuna. Por esta razón es que es tan importante atenuar los adjetivos, lugares comunes y estereotipos que tanto en radio, como en el Concejo Municipal se han escuchado para deslegitimar este proceso.

Algunos actores sociales y políticos han planteado que esta decisión es fruto de una “cocina de la izquierda”, comparándola incluso con la aprobación de la termoeléctrica Los rulos por parte de aquél consejo evaluador presidido por el ex intendente regional Gabriel Aldoney (omitiendo en ese ejemplo, por muy fuera de lugar que resulte, que la ratificación de la RCA de los rulos fue en los últimos días del Gobierno de Sebastián Piñera), otros en tanto manifiestan que la iniciativa proviene de un sector que tiene una mirada “ideológica” respecto al patrimonio y al diseño de la ciudad, que quienes la lideraron son parte de una élite, un grupo de aparecidos foráneos sin mayor historia en nuestra comuna, que el hecho de que los dueños de propiedades en la Avenida no hayan tenido mayor información instala un vicio insoslayable que amerita por si solo reiniciar el proceso, que el Plan regulador comunal aún en evaluación es un instrumento de protección auto suficiente que puede prescindir de cualquier otra declaratoria por parte del Estado.

Todas y cada una de estas expresiones carecen de la rigurosidad que se espera de quienes representan alguna actoría social o política, se sostienen en especulaciones, opiniones personales que dicho sea de paso, parecen obedecer más a criterios políticos que a expresiones fundadas en evidencia.

El que existan ciudadanos y ciudadanas con consciencia organizacional y de valoración por la historia y el patrimonio local, ¿los hace acaso parte de una élite ilegítima incapaz de representar el interés de la comunidad?

¿Es acaso la preocupación por la preservación del patrimonio, la historia local y el medio ambiente, un relato que deba asociarse exclusivamente a la izquierda?, de ser así es un lamentable descriptor de un sector de la derecha que emite estas ligeras declaraciones mirando desde una supuesta vereda política alterna aquellas iniciativas que buscan la protección del Estado para nuestros espacios comunes, desconociendo además la contradicción de esta aseveración, ya que la propuesta de declaratoria fue ingresada y aceptada a tramitación durante el Gobierno de Sebastián Piñera (no precisamente un gobierno de izquierda), siendo su subsecretario de Patrimonio Emilio de la Cerda el primero en dar respaldo público a la Zona Típica para la Avenida Urmeneta.

La supuesta ausencia de consulta a los propietarios y la falta de información que plantean haber requerido sin respuesta, ¿es motivo para plantear que el proceso llevado a cabo por el CMN adolece de ilegalidad?, podemos coincidir en que los procedimientos de socialización pueden ser mejorados en términos de cobertura y temporalidad, no obstante, no se puede aseverar que no existieron instancias de consulta y entrega de información porque eso sería faltar a la verdad.

En el entusiasmo de los énfasis por desestimar la propuesta, se planteó con vehemente insistencia que “esto no puede volver a ocurrir en Limache”, sin entender que los procedimientos administrativos por parte del CMN no hicieron excepción con nuestra comuna, ni descuidaron de manera mañosa e intencionada sus protocolos, de norte a sur en nuestro país la opinión de los vecinos y vecinas, así como la de las autoridades locales no es vinculante para el proceso de evaluación sobre las categorías de protección a las que se postula, porque una Zona Típica es concebida como una "agrupación de bienes inmuebles urbanos o rurales que conforman un asentamiento que expresa la identidad o la evolución histórica de una comunidad con valores que describen su carácter ambiental", de esta forma y a partir de esta conceptualización es que la ZT es reconocida por el Estado como reflejo del patrimonio nacional, por lo tanto (y sin intención de que se me interprete de peyorativo) la opinión de los propietarios, así como la de quienes hacen uso de los espacios públicos de la avenida, la de los visitantes que vienen de otras comunas, la del Alcalde y su Concejo Municipal tienen la misma relevancia, siendo en definitiva la opinión de los expertos que conforman el CMN, en virtud de los criterios establecidos para el reconocimiento de una Zona típica, la que finalmente determina si se acepta la solicitud de declaratoria.

Asumir que quienes tienen alguna propiedad en la Avenida tendrán que someterse desde ahora a un camisón burocrático que limita sus libertades es también un énfasis inadecuado que busca instalar una opinión de desconfianza con la Zona Típica. Si bien hasta ahora cualquier propietario que pretenda realizar una modificación en la estructura de su vivienda debe pasar por la autorización de la Dirección de Obras Municipales, esta vez bajo el rango de protección de Zona Típica deberá hacerlo antes con la revisión previa del CMN, esto por la simple razón de que un área protegida por el Estado requiere de un reglamento y una entidad que pueda oficiar como fiscalizadora de su cumplimiento, de lo contrario, ¿De qué serviría un instrumento de protección que puede ser vulnerado por cualquier empresa inmobiliaria, más aún cuando en efecto hasta la fecha Limache sigue vinculado a un Plan regulador comunal desactualizado que no establece densidades habitacionales ni máximos de altura?

Desde el relato y los énfasis comunicacionales de quienes dicen que solo buscan velar por el derecho de los vecinos del sector a ser informados de manera oportuna, se insiste en asumirlos como “los afectados por la zona típica”, en un claro desbalance entre la insistencia por cualquier aspecto que pueda instalar una opinión crítica respecto a la declaratoria y las oportunidades que podrían abrirse para la economía local, el turismo, el rescate de la cultura, la historia y el refuerzo de los rasgos identitarios de Limache, siempre que se cuente con una comunidad bien articulada en relación a estos propósitos y un Municipio que lejos de sentarse en la vereda de la negación, se comprometa a generar estrategias colaborativas para la promoción de la Zona Típica, un plan de gestión en turismo, y una estructura administrativa para la protección y la proyección del Patrimonio y la Cultura, hasta ahora, lamentablemente inexistentes en la Municipalidad de Limache.


Joel González Vega

Concejal de la comuna de Limache

Presidente de la Comisión de Patrimonio, Cultura y Turismo





 

miércoles, 20 de mayo de 2020

Una crisis previsible.


El cambio climático ha instalado la necesidad de re plantear el modelo de desarrollo centrado en el uso de combustibles fósiles, el pilar que ha sostenido a la civilización humana durante las últimas décadas y que de acuerdo a todos los análisis técnicos es el gran responsable de la debacle socio ambiental que vive nuestro planeta. El debate interpela a los líderes mundiales, se firman acuerdos, se promueven cambios a la matriz energética y en algunos casos donde el negacionismo tiene más presencia, se desconocen los acuerdos y se menosprecian los papers con evidencia científica. La atención mundial hoy está desplegada en el Covid 19, quizás como un anticipo al derrumbe total anunciado por los síntomas del cambio climático. La expansión de la Pandemia y la inoperancia e improvisación de muchos Estados ha develado la fragilidad de la estructura política, económica y social a la que con tanto ahínco e infructuosa persistencia se aferran los Gobiernos. Resulta curioso que la urgencia del debate llega como reacción a una crisis previsible, una vez que el pánico está desatado en la sociedad, cuando el confinamiento resulta ser la mejor estrategia para resguardar la salud y evitar así el colapso del sistema sanitario. No fuimos capaces de entender que la incertidumbre sobre el futuro no la instalaron los medios, tampoco los informes diarios de la autoridad sanitaria, ni el avance progresivo de un virus frente al cual solo queda ocultarnos y resistir con toda la capacidad de nuestro sistema inmune, sino las múltiples advertencias que daban cuenta de una crisis ambiental en ciernes con inevitable impacto en toda la biodiversidad, incluida la especie humana. Frente a este desolador panorama una y otra vez venció la burocracia, los intereses de los inversionistas que lucran a costa de la industria extractiva, el pregón religioso de los adalides del capitalismo, la inamovilidad de la estructura de poder donde quien ostenta la cúspide de la pirámide siempre es quien controla el mercado gracias al maridaje ilegítimo con la casta política. El año 2019, Chile vivió una de las rebeliones populares más importantes de su historia contemporánea, voces que clamaban por una sociedad de derechos y equidad, donde el cambio a la Constitución como instrumento que establece nuestra relación con los diversos poderes del Estado se alzaba como una demanda que interpelaba a un cambio estructural en la forma de entender la política y la participación ciudadana a partir de sus múltiples miradas, sin caudillos como voceros que pudiesen insistir en desgastados paradigmas. El 2019 fue también el segundo año más cálido del planeta desde que se tiene uso de medición instrumental y la última década la más cálida jamás registrada y es muy probable que debido al aumento progresivo de las concentraciones de gases de efecto invernadero que la temperatura del planeta vuelva a elevarse por sobre los recientes registros históricos. No fuimos capaces de asumir que la alteración de los ciclos habituales de cada estación, la falta o excesos de lluvias, el derretimiento de enormes glaciares, el aumento en el nivel del mar y la desaparición de diversas especies de flora y fauna eran una advertencia suficiente para entender que el planeta está dando señales de una patología crónica y que desde nuestro país (como desde tantos otros) es provocada por la infección de las industrias extractivas que siguen explotando de manera irracional bienes naturales finitos sin considerar los múltiples impactos a los ecosistemas provocados por su lastre productivo, así como también a las comunidades que los habitan. Las emisiones de gases de efecto invernadero se han incrementado exponencialmente en los últimos años a pesar de las múltiples advertencias sobre las consecuencias del cambio climático, en cambio los Estados que han escuchado las sugerencias, han impulsado tímidas medidas que siempre priorizan el flujo económico y los plazos de implementación de las nuevas tecnologías, las que en su mayoría no logran romper con su dependencia de los combustibles fósiles. Es la oportunidad para que el capitalismo verde se frote las manos y entre en escena con toda su eco demagogia, en particular en aquellos países liderados por pusilánimes gobernantes sin conocimiento ni sensibilidad medio ambiental. Hoy más que nunca se necesita dar paso a un nuevo paradigma, fuera de los grandes discursos del capital y de la izquierda ortodoxa como espontánea contraparte, un nuevo modelo de desarrollo que supere al extractivismo como estrategia productiva y que ponga en relevancia al ser humano como parte de la naturaleza en relación de equilibrio. . El capitalismo adolece de una falacia estructural que lo hace absolutamente inviable, para sus ideólogos el contexto ambiental y sanitario jamás develaría las fisuras de su modelo, sin embargo, la evidencia dejó de ser simple especulación, seguir creyendo en el desarrollo como el propósito del crecimiento ilimitado en un planeta con bienes naturales finitos, en la auto regulación de los mercados en medio de crisis y recesión, en la concentración del capital sin prever la indignación y rebelión de los excluidos/as ni en la proliferación mundial de las voces que demandan probidad en la clase política e igualdad derechos, anuncian la necesidad de replantear la organización de los Estados y una nueva economía, donde el cooperativismo, la posibilidad de revertir el despropósito de la expansión ilimitada y al ser humano en sus múltiples dimensiones como parte integral de la naturaleza aparecen como alterativas para mitigar el inminente colapso. Para algunos, los feligreses de la expansión humana/tecnológica/financiera/extractiva, este momento jamás llegaría y es altamente probable que en vez de replantear sus fervientes convicciones atendiendo a necesidades que nunca quisieron ver, ya estén barajando las posibilidades para rentabilizar la crisis a partir de  soluciones que siempre van a eludir las transformaciones estructurales que el planeta, sus ecosistemas y quienes los habitamos hoy con urgencia exigimos. Muy probablemente frente al negacionismo, la resistencia y la inoperancia de los administradores del poder, la organización social comience a dar luces de nuevas formas de interrelación, quizás de forma testimonial, pero serán pequeños faros que indiquen otros caminos, tal vez ya recorridos y no exentos de errores, pero que podrían ser nuevos referentes ante tanta hegemonía. Mientras se eluden las lecturas de fondo, el Ministerio de Educación Chileno insiste en un currículum que excluye las herramientas que pueden proveer de soluciones para la crisis del futuro y la actual coyuntura. A los niños y jóvenes de hoy les depara un futuro que de no mediar una revolución tecnológica, científica, ética, ecológica y social a gran escala (con los evidentes costos colaterales que ello implica) será muy complejo sobre llevarlo, la educación debiese tener como eje vertical la construcción de una sociedad a partir de la cooperación, la solidaridad, la participación y la inclusión, la creatividad, la resolución colectiva de conflictos, el auto conocimiento, la empatía, el respeto por el entorno y la sostenibilidad, herramientas que más allá de ser ejes transversales, muchas veces invisibles frente a la dictadura del contenido y los programas curriculares, con urgencia deben alzarse como la piedra angular del ser humano del futuro. La educación se encuentra encapsulada en las limitadas posibilidades que ofrece la “instrucción a distancia” como un instrumento dependiente de la conectividad y los recursos tecnológicos de que disponen las familias, muchas de ellas por esa simple razón no considerada en la lógica de los asesores expertos, ya son excluidas del proceso formativo de sus hijos. El caos es predecible, se nos anticipa, nos grita a la cara, pero la indolencia de nuestros gobernantes y la complacencia con su inoperancia nos convence de que la crisis es cosa de ciencia ficción o de un futuro imaginario.

Joel González Vega

Profesor Artes Musicales
Poeta, Músico de Al Otro Pueblo
Activista Socio ambiental.